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Caso de herencia:

Tres hermanos no se ponen de acuerdo en el reparto de la herencia de su madre (habiendo fallecido el padre 4 años antes).

El mayor está convencido que la voluntad de sus padres era que él se quedará con la casa de la playa, pues sus otros dos hermanos ya tienen vivienda en esa zona. El segundo, no admite esa postura porque esa vivienda representa más del 80% de la herencia y la casa que él tiene en la Playa no es suya, si no de su mujer. Además de sostener que la voluntad de sus padres era que pudieran disfrutar de la vivienda en familia. El hermano menor quiere que tanto la vivienda como el saldo de bancos y el ajuar de sus padres, se reparta en partes iguales y, que se le reconozca, que su parte de la herencia debe incrementarse en 8.000€ que él adelanto para pagar los últimos meses de su madre en la Residencia.

Ante la dificultad de realizar un cuaderno particional que satisfaga la voluntad de las partes, no queda más remedio que acudir al Juzgado para que imponga el reparto. No obstante, un hermano de la madre fallecida y, en aras a evitar un grave problema familiar y evitar a toda costa la intervención judicial (que probablemente no conceda a ninguno de los tres sobrinos sus pedimentos), les convence para que acudan a la mediación como método para consensuar el reparto de la herencia.

Finalmente logran un acuerdo consistente básicamente en la adjudicación de la vivienda a los dos hermanos mayores con un uso y disfrute exclusivo del mayor, en tanto en cuanto, el segundo hermano siga manteniendo la posibilidad de acudir a la vivienda de su mujer y, además, se le adjudica (al segundo hermano)  una cantidad de los saldos bancarios. Al tercer hermano se le reconoce su incremento de herencia y se le adjudican los saldos de las cuentas y depósitos (a excepción de la cantidad a favor de su hermano). El ajuar, acuerdan valorarlo y repartirlo en iguales partes entre los tres.

Caso práctico